sábado, 21 de enero de 2012

Ayer, Dani Martín en Oviedo

Llovía, llovía bastante, aunque no me hubiera importado mojarme ni pasar frío. Lo importante era estar ahí, con una sonrisa durante toda la noche, con ganas de que el tiempo se parase para no tener que irme. Con esa sensación de felicidad que tengo cada vez que tú estás ahí. Contigo y con nadie más.
Con ganas de escucharte, de verte reír, de abrazarte, de darte mil besos, que tú me des mil uno y que me ganes, que me sigas ganando mucho tiempo.
Ah, ¿el concierto?, pues no lo sé, pero estoy segura de que nada hubiera conseguido hacerme tan feliz como lo hizo él ayer, como solo él sabe hacer.
Inimitable*

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