martes, 29 de mayo de 2012

A la lima y al limón.


Hoy es un día raro, parece que fue ayer cuando salí de allí con tanta ilusión, cuando pensaba que todo iba a salir bien. Y en tan solo unas horas toda esa ilusión desapareció, de repente, con tan solo contemplar la expresión de mi padre, no hicieron falta palabras. Fue la peor noche de mi vida, fue la peor noticia que me han dado nunca. Un año después todo parece seguir igual, pero en el fondo han cambiado muchas cosas, al menos para mí.

“¡Mi Rosanina! Ya sabía yo que no se iba a olvidar de mi”

Siempre fui tu niña, siempre me cuidaste, me diste todo el cariño que había en ti, desde pequeñita me llevabas al parque, a la playa, al monte. Me enseñaste muchos de los lugares más bonitos que conozco. Me enseñaste a ser como soy. Me enseñaste a tocar la única canción que podría tocar con un piano, jamás me olvidaré de ella y jamás me olvidaré de la sonrisa que ponías al tocarla tú.. Me dejaste infinitos recuerdos y puedo asegurar que en todos y cada uno aparezco con una sonrisa. Me dejaste momentos graciosos, con los que me rio cada vez que los recuerdo, como aquellas vacaciones en Almería en las que por la noche decías “si pudiera cogerme al ala de un avión”. Me marcaste como pocas personas han logrado hacer. Por eso cuando me dejaste, cada una de las lágrimas que salían de mis ojos eran de impotencia al no poder hacer nada, me sentía desprotegida, perdida, no me podía creer que jamás volverías a estar conmigo. Pero con el tiempo, voy comprendiendo que realmente no te has ido, sigues aquí conmigo, sé que estés donde estés me vas dando ese empujoncito que necesito para seguir, estés donde estés estarás diciendo “Rosanina tú puedes”.

Hasta el último momento me hiciste feliz, ahora soy feliz porque sé que te fuiste sabiendo que jamás me iba a olvidar de ti. Yo tampoco me olvidaré de la forma en que sonreíste cuando me viste entrar por esa puerta. Aunque tampoco puedo evitar ponerme triste cuando te recuerdo, a veces ni si quiera puedo evitar lágrimas de impotencia por no poder hacer nada, por necesitar un abrazo tuyo y no poder tenerlo. A veces me  gustaría despertar y que todo haya sido una pesadilla, escuchar el timbre de mi casa y que tú estés ahí abajo, con una gorra, esperándonos para pasar un día en familia.

Ahora no puedo hacer otra cosa que no sea agradecer todos y cada uno de los momentos a su lado, no puedo estar más orgullosa de tener un abuelo como él.

Sé que siempre estarás conmigo.

Y gracias a todas esas personas que me han sacado una sonrisa cuando más lo necesitaba a lo largo de este año, gracias a ti sobre todo,  porque sin ti yo no sería tan feliz. 

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