Hoy es un día raro, parece que fue ayer cuando salí de allí
con tanta ilusión, cuando pensaba que todo iba a salir bien. Y en tan solo unas
horas toda esa ilusión desapareció, de repente, con tan solo contemplar la
expresión de mi padre, no hicieron falta palabras. Fue la peor noche de mi vida, fue la peor noticia que me
han dado nunca. Un año después todo parece seguir igual, pero en el fondo han
cambiado muchas cosas, al menos para mí.
“¡Mi Rosanina! Ya sabía yo que no se iba a olvidar de mi”
Siempre fui tu niña, siempre me cuidaste, me diste todo el
cariño que había en ti, desde pequeñita me llevabas al parque, a la playa, al
monte. Me enseñaste muchos de los lugares más bonitos que conozco. Me enseñaste
a ser como soy. Me enseñaste a tocar la única canción que podría tocar con un
piano, jamás me olvidaré de ella y jamás me olvidaré de la sonrisa que ponías al tocarla tú.. Me dejaste infinitos recuerdos y puedo
asegurar que en todos y cada uno aparezco con una sonrisa. Me dejaste momentos
graciosos, con los que me rio cada vez que los recuerdo, como aquellas
vacaciones en Almería en las que por la noche decías “si pudiera cogerme al ala
de un avión”. Me marcaste como pocas personas han logrado hacer. Por eso cuando
me dejaste, cada una de las lágrimas que salían de mis ojos eran de impotencia
al no poder hacer nada, me sentía desprotegida, perdida, no me podía creer que
jamás volverías a estar conmigo. Pero con el tiempo, voy comprendiendo que
realmente no te has ido, sigues aquí conmigo, sé que estés donde estés me vas
dando ese empujoncito que necesito para seguir, estés donde estés estarás
diciendo “Rosanina tú puedes”.
Hasta el último momento me hiciste feliz, ahora soy feliz
porque sé que te fuiste sabiendo que jamás me iba a olvidar de ti. Yo tampoco
me olvidaré de la forma en que sonreíste cuando me viste entrar por esa puerta.
Aunque tampoco puedo evitar ponerme triste cuando te recuerdo, a veces ni si
quiera puedo evitar lágrimas de impotencia por no poder hacer nada, por
necesitar un abrazo tuyo y no poder tenerlo. A veces me gustaría despertar y que todo haya sido una
pesadilla, escuchar el timbre de mi casa y que tú estés ahí abajo, con una
gorra, esperándonos para pasar un día en familia.
Ahora no puedo hacer
otra cosa que no sea agradecer todos y cada uno de los momentos a su lado, no
puedo estar más orgullosa de tener un abuelo como él.
Sé que siempre estarás conmigo.
Y gracias a todas esas personas que me han sacado una
sonrisa cuando más lo necesitaba a lo largo de este año, gracias a ti sobre
todo, porque sin ti yo no sería tan feliz.
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