El 2011 se acaba, otro año más que se va y que como todos los anteriores no va a volver. Se va dejando lo mismo de siempre, recuerdos. Unos mejores y otros peores. Afortunadamente los momentos buenos son mucho más que los malos (o al menos los que a primera vista recuerdo).
Fue un año que empezó con la ilusión con la que empiezan todos, un año lleno de propósitos, unos se han cumplido, otros aún no, y otros se dan por perdidos. Fue un año en el que aprendí muchas cosas, descubrí que las cosas buenas a veces no hay que buscarlas, que vienen por sí mismas. Pero también me di cuenta que las cosas no son lo que parecen.
Este año se acaba, no puedo decir que este fue el mejor año hasta ahora, porque a pesar de sus cosas buenas, a pesar de que el bachiller acabase sin problemas, el verano haya sido mejor de lo que nunca hubiera podido imaginar y de la universidad no tengo queja de momento. A pesar de tener a mi lado a las mejores que personas que nadie se pueda imaginar… este 2011 me ha quitado a una de las más importantes. Y eso no se lo puedo perdonar. Por eso simplemente este ha sido un buen año, un año que recodaré siempre. Lleno de sonrisas, pero también lleno de días tristes, un mes de Mayo horrible con peor día de mi vida, con el peor día del año, donde aprendí lo que realmente era echar de menos a alguien y donde aprendí a ser fuerte de verdad. Durante este año, creo que he pasado muchos de los momentos más felices de mi vida (hasta ahora), pero también, sé que he pasado uno de los momentos más duros y más tristes que pasaré.
Durante esta última semana me he parado a pensar en todo lo que ha pasado, en todas las personas que estaban y que por motivos ya no están, en todas las personas que no estaban y que por otros motivos vuelven a estar y en las personas que estaban y que siguen estando ahí al pie del cañón. Es increíble que el paso de los años no te distancie de algunas personas. A veces me pregunto ¿cómo conseguimos aguantarnos mutuamente? Pero supongo que esa es una de las preguntas a las que yo contestaría “no me preguntes porque”.
Para este 2012 espero que las cosas no cambien. Año nuevo, ¿vida nueva? No por favor, año nuevo y vida igual. Podré sonar conformista, o podrá parecer que tengo miedo a los cambios, tal vez si, tal vez tenga miedo a que cambien las cosas, a que las personas importantes que tengo día a día cerca de mí se alejen. Por eso quiero que el 2012 siga como este año que se va. Y si algo tiene que cambiar, cambiaremos todos juntos.
Feliz año y feliz vida.
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