miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cierra los ojos.

Me cogiste cuando apenas era un niño entregándome dos alas pa volar, yo firmé sin leer la letra pequeña donde ponía la ostia que me iba a pegar... Con el tiempo solo me fui dando cuenta que lo raro no era lo de los demás, y que tu eres sin dudar un arma blanca, más dañina que ninguna de metal.
Cierra los ojos, párate a pensar... Sal ya de mi, que todo vuelva a ser igual que antes de ti.
Un abrizo.

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